El caso es que fui ayer a casa de una amiga a dormir, y cuando por la mañana intenté despertarla, se dio la vuelta. Al cabo de un momento me miró, me tocó con el dedo en el hombro y me dijo una frase para la posteridad:
"Las islas rojas no sangran."
Aparte también me dio un golpe en la cabeza y dijo: ¡cabeza!
Y yo ahí tó' asustada, jajaja.
Me despido feliz por haber retomado esta sección :)
